La Beata Ines de Benigānim

 

 

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La Madre Josefa de Santa Ines
No es de nuestra intencion escribir aqui la vida de nuestra Beata Ines, pues aunque deseosos de ello, no es un lugar adecuado. Como ilustre Hija de Benigānim, resumiremos en este apartado fechas y datos para dar de ella una breve semblanza.
Perteneciente a la ilustre y calificada prosapia local de los Tudela, Albiņana y Gomar, la hija Josefa nacio en Benigānim el 9 de Febrero de 1625, de padres muy modestos en bienes de la tierra y en una pobrisima casa de la calle de San Miguel. Siguiendo laudeble costumbre de la epoca, fue bautizada el mismo dia de su natalicio. En el tomo IV, folio 11 y numero 12 del libro de bautismos de la parroquia, se hallaba su partida, como sigue: "Dit dia nou de febrer de lo any mil sisens vintisinc, yo el licenciado Vicent Mora, Vicari de la parroquial de Benigānim, Bateig segons ritus de la Santa Iglesia Catolica Romana a una filla de Lluis Albinyana y de Vicenta Gomar, conigues: Hague nom Jusepa Theresa; foren compares Esteve Pator y Theodora Tudela, Rector."
La por tantas razones venerada iglesia parroquial de Benigānim, hoy de la Purisima Sangre de Cristo, tiene el honor de haber regenerado en la gracia a la insigne niņa Josefa Teresa, portento de snatidad; como luego, ocho aņos mas tarde, confirmarla en la fe, por medio del sacramento de la confirmacion, segun acta correspondiente, que decia asi: " A 24 de agosto de 1633, el Reverendisimo Seņor don Vicencio Claveria y de Sans, per la gracia de Deu y de la Santa Sede Apostolica, bisbe de Petra y visitador de este Archebisbat de Valencia per lo Illmo. y Rdmo. Sr. D. Fray Isidoro Aliaga, per la mateixa gracia Archebisbe de Valencia del Consell de Sa Magestat, est en la villa de Benigānim confirma a Jusepha, filla de Lloïs Albiņana y Vicenta Gomar- Comare Juana ana Delgado." Poco tiempo despues, en la misma venerada iglesia, la niņa Josefa recibia de manos del cura parroco y luego canónigo de Valencia, doctor don Juan Loris, su primera comunion.
Entregada al cultivo de su angelical pureza, Josefa pasa de la niņez a la adolescencia, ingresando en la servidumbre de su tio don Bartolome Tudela, baile de la poblacion, En esta mansion de los Cuquerella, con su anexo huerto y balsa para el regadio y lavadero de la casa, es donde la reciedumbre de la virtud de la joven riņe las primeras batallas contra el demonio y recibe del seņor los carismas celestiales de su consolacion y familiaridad, Un criado de don Bartolome, enamorado de su belleza, la acosadia y noche para vencer su fragilidad. La jovencita que ama a la virginidad mas que a su vida, es roble sobre el que se estrellan las apetencias pecaminosas del mancebo, y este, enloquecido por el deseo, dispara sobre ella un trabucazo que afortunadamente, no acierta. Las balas quedaron incrustadas, dejando indeleble huella, en las paredes de la escalera por la que Josefa subia al piso alto, en apresurada fuga. No creyendose aun segura, la joven se desliza a la casa contigua por una angosta ventanilla que, sin un prodifio manifiesto del Seņor, no le hubiera dado paso. Y asi salio ilesa en alma y cuerpo de la loca persecucion del enamorado mancebo. Aquel tragico suceso hizo mella en el animo de la joven y, viendo cual dificil era conservar intacto el deposito virginal de su pureza, y resuelta a desposarse con Jesus, concible el proyecto de ingresar en la clausura de las religiosas agustinas de la poblacion, aprovechandose de la influencia personal de su tio, que habia sido uno de los hermanos tudela que fundaron a expensas propias el monasterio.
Al abanadonar por este motivo la casa de su tio Bartolome, dejo convertida en santuario su procer mansion, pues aparte del milagro que apuntamos, en el huerto de la casa donde la joven, entre frutales, plantas y flores pasaba ocupado el dia, Jesus gustaba manifestarsele y se holgaba con su familiar y sencilla conversacion, Lavando en la balsa del huerto, fue donde se le aparecio el Niņo Jesus mientras ella lavaba la ropa, que queria ser tan blanca como su propia alma angelical. Fue siempre la sencilla Josefa muy habil lavandera, y al seņor le atraia aquella habilidad de su amada, pues a lo largo de su vida le vemos acudir con frecuencia a su lado mientras ella fabricaba espumas de jabon y acariciaba las ropas, que tan limpias salen de sus manos y que a los rayos de sol, al secarse, despiden el buen olor a agua limpia y a jabon de serrania. Era indocta Josefa, tan indocta y sencilla como rayaba en simplicidad. Pero Dios se complace precisamente en esta clase de indoctos, pues por su candidez de paloma los hace vasos de eleccion y acude con el milagro para hacer posible lo que la ciencia humana, de que carecen, no les enseņo. Nuestra Josefa, de joven y de monjita, fue un claro ejemplo de estra doctrina. Planta un naranjo en el huerto de su tio Bartolome. Ella ha visto alli muy hermosos frutales que dan flor y frutos a placer; falta el azar para que se adornene con aquella flor simbolica de los niņos de primera Comunion y las jovenes en el dia feliz de sus nupcias. Quieren enriquecer el huerto con un naranjo que crezca a la sombra del joven "Miquelet" de Benigānim, como a la sombra del viejo compaņero de Valencia crecen los frondosos bosques de los naranjos valencianos. Pero ŋque sabe la indocta Josefa de aquellos menesteres huertanos, que es asignatura que se aprende unicamente en la catedra al sol de los zaragüelles de las huertas del Turia? Coje una ramita de naranjo en flor y la planta , no por su tallo, si no por las hojas, Toda la ciencia de las catedras del turia prorrumpe en una carcajada, pero la ramita de azar siente que la vida corre por su tallo y el naranjo mostro su lozania ante la vista estupefacta de los doctos de todos los siglos. Alli, en el huerto de los Tudela,hemos visto el naranjo todos los preregrinos de este Benigānim afortunado, pero es que ademas a Jesus, ya divino esposo de su alma, le hace gozo ver a sor Josefa de Santa Ines , su monjita de obediencia, cantar en el coro sus divinos oficios como las madres doctas de la Comunidad. Hay para ello un inconveniente y no pequeņo: la monjita de obediencia no aprendio a leer y no conoce las letras. ŋcomo va a poder cantar sus laudes en el coro? Y el caso es que toda la comunidad de religiosas la quieren de compaņera en el rezo del divino oficio. Se acude al prelado, pero el prelado no puede hacer el milagro de infundirle una ciencia que se aprende en la niņerz en las escuelas, mas cree hallas un medio para complacer a la monjita de obediencia, y la hace religiosa de coro, conmutandole el rezo del oficio divino por la simple asistencia. Diriase que en la catedra se sento un sabio mudo, Una vez mas la vana ciencia de los doctos se daria al buen humor de una sonrisa despectiva; pero no, que quien hizo estremecerse de gozo fecundo la ramita en flor del naranjo plantado patas arriba, hara que la monjita analfabeta lea y cante el divino oficio de los doctos en la sabia lengua de Ciceron.
ŋcomo? A traves del redonet del Ecce-Homo. Colocada la estampita apergaminada del Ecce-Homo como gafas prodigiosas ante los ojos de la ignara monja, esta leer, canta los divinos oficios con una correccion inigualada y sigue como la primera todo el rezo. Dios habia elegido una vez mas a los humildes para humillar a los soberbios, a la ignorancia para confundir la infatauda ciencia de los sabios. Y esta es una de las notas peculiares de la fisonomia espiritual de la Beata Ines de Benigānim. Su confesor decia: Tratada en cosas tocantes a lo del mundo, parecia no tener uso de razon ni discurso; pero que en punto de virtud y perfeccion discurria como un Santo Tomas y aconsejaba como un San Pablo.
Sabemos que a los 18 aņos tomo el habito de obediencia en el monasterio de las agustinas. He aqui lo que dice el libro de Ingresos, Profesiones y Defunciones del convento, en su folio 5, numero 36: A 25 de octubre de 1643 entro por religiosa del velo blanco la hermana Josepha Albyņana, hija ligitima y natural de Luis albyņana y de Vicenta Gomar, conyuges, natural de la villa de Benigānim, y se puso por nombre Josepha de Santa Ines.
El mismo libro citado del archivo del convento vuelve a ocuparse de nuevo de nuestra monjita, en su folio 92 y numero 28, donde dice: a 27 de agosto de 1645 profeso la hermana Josepha de Santa Ines del velo Blanco ; y el 18 de noviembre de 1663 el Sr. Arzobispo don Martin de Ontiveros la mando velar de negro para corista y le conmuto la obligacion del divino oficio en que asistiese con las demas Religiosas a coro.
Otra de las caracteristicas de la Madre sor Josefa fue su penitencia asombrosa, la que dedicaba a la conversion de los pecadores; su caridad inagotable para con las almas del purgatorio, y su don de oracion y contemplacion, que la mantenian en constante arrobamiento de las potencias naturales, y que por la fuerza de su espiritu arrebataba del suelo su leve carga corporal, que se mantenia en el aire, clavados sus ojos en el cielo. Su vida fue toda ella un milagro de lo sobrenatural y una confidencia continuada con su esposo divino, que se le aparecia y hablaba con envidiable familiaridad. La monjita indocta en las cosas de la tierra fue la consejera espiritual de tantas personas de elevados cargos que a ella acudian a consultarle los asuntos mas arduos de su vida y gobierno. En el libro citado del archivo del convento, al folio 201, numero 34 aparece su defuncion con estas frases: a 21 de enero de 1696 murio la venerable Madre Josepha de Santa Ines, cargada de aņos y merecimientos, contaba a la sazon 71 aņos de edad y 52 de religion.
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Imagen de la Beata Ines de Benigānim

 

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Religiosas Agustinas de Beniganim

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